Reportaje sobre la explotación sexual comercial de niños/as y adolescentes en la Región de Valparaíso

07/11/2017

El año pasado, mientras el Servicio Nacional de Menores (Sename) de Valparaíso atravesaba por una extensa crisis de más de dos meses -cuyas movilizaciones y paros se depusieron sólo cuando Esteban Elórtegui presentó su renuncia como director regional-, un grupo de menores seguía con su rutina diaria atendiéndose en uno de los programas que, a juicio de algunas organizaciones vinculadas a la protección infantil, es de los más invisibles en el país: el de Explotación Sexual (PEE).

De acuerdo a lo informado por el organismo vía Ley de Transparencia, el año pasado atendieron a 265 menores víctimas del comercio sexual en la región; 22 más que en 2015 (243). Este año, en tanto, hasta el 29 de octubre último, van 178 niños, niñas o adolescentes incorporados a la atención del mismo programa, que imparten los centros Vapaa Lintu, Kalan y Antu, estos últimos dos a cargo de la ONG Paicabí.

Rol de programas

La Región de Valparaíso no está ajena a la explotación sexual de menores, sostienen algunas organizaciones vinculadas a la infancia. De hecho, en agosto del año pasado -también en medio de las movilizaciones-, una menor del Cread se escapó y fue violada por un adulto en un sitio eriazo cercano a la Plaza Echaurren, en Valparaíso.

Según explicó el director regional (s) del Sename, Rachid Alay, cuando se detectan situaciones de presunta vulneración de derechos, tanto en los centros de administración directa o en los colaboradores, se presentan los antecedentes ante el Ministerio Público y “se apoya en el proceso de resignificar la experiencia difícil del niño o niña, y entregarle herramientas que ayuden a sanar el enorme daño psicológico, social y emocional que causa este delito”.

Alay agregó que los tres programas que funcionan en la región apuntan justamente a “restituir los derechos” de los menores, bajo cuatro modalidades: explotación infantil y adolescente, turismo sexual, trata de personas con fines sexuales y pornografía infantil.”La explotación sexual infantil es una de las vulneraciones más graves que un niño o niña puede sufrir, constituyéndose en un delito en el que las únicas víctimas son la infancia y la adolescencia. El Sename a través de estos programas trabaja en la detección temprana e irrumpe la vulneración a través de mecanismos judiciales, resolviendo la situación legal de la víctima y generando acciones de reparación para la elaboración de la experiencia traumática”, sostuvo el director (s), quien agregó que en paralelo se trabaja con las familias de la víctimas “para fortalecer el contexto protector”.

Principales razones

El director ejecutivo de la ONG Paicabí, Iván Zamora, dijo que en la región han detectado un aumento de casos en las zonas puertos, como Valparaíso y San Antonio, lo que a su juicio está asociado al concepto de turismo sexual. Sin embargo, agregó que la explotación sexual está asociada más a desigualdades económicas y sociales, y al consumo de droga.

“La detección es tardía, cercana al cumplimiento mayoría edad, y en ocasiones nunca llega a develarse debido a las características del fenómeno de ocultamiento, naturalización y tolerancia social”, precisó Zamora.

A dicho análisis, la asesora técnica-psicóloga del centro Kalan, Alba del Carmen Menares, agregó que se ha identificado a un “consumidor que eventualmente no es sancionado porque este hecho no es visualizado como delito, a lo menos en los casos de explotación sexual”.

Posibles redes

De acuerdo a Zamora, una de las razones que explicaría el gran número de casos en la región es la existencia de dos redes de explotación que estarían operando.

“Se han pesquisado a lo menos dos posibles redes de explotación desde mayo de este año a la fecha, las cuales se encuentran con denuncia y en investigación. Una, que operaría en el territorio de Villa Alemana centro con tránsito de las jóvenes a Viña del Mar, y otra, en Valparaíso, vinculada a jóvenes transgénero”, reveló el director ejecutivo de Paicabí.

Para la directora del movimiento ciudadano Infancia Ahora, Jenny Bruna, también es “absolutamente real” la existencia de redes en la región, las que se estarían dando “principalmente en Valparaíso”. “Existen redes de explotación sexual infantil que están operando en la zona y que incluso son encubiertas”, agregó.

“El número de víctimas da cuenta de que el problema no sólo está relacionado con los centros, sino que con toda la niñez y la juventud en Chile, que está abandonada. Ya denunciamos lo de la una menor del Cread, que junto a otras compañeras se escapan, luego se juntan en una playa, van a un hotel y vuelven al Cread con dinero. Eso es lo que está ocurriendo”, dijo la directora.

Áreas de trabajo

Explotación infantil

Uno de las cuatro modalidades que aborda el Sename con sus programas es la utilizaciones de menores -sin su consentimiento- para distintos fines, entre ellos la explotación sexual.

Turismo sexual

Está vinculada a las zonas de la región con mayor presencia de extranjeros. De allí que la ONG Paicabí advirtió de un aumento de casos en San Antonio y Valparaíso.

Trata de personas

Responde al comercio de personas de un país a otro, precisamente para ser explotados sexualmente.

Pornografía infantil

El programa se encarga de atender a todos los menores que han sido fotografiados o grabados en representaciones sexuales, para luego comercializar el material.

 

Fuente: Diario El Mercurio de Valparaíso